Es un encuentro que se organiza mensualmente durante la luna llena, en el que un grupo de personas se reúnen en un espacio público para hacer improvisación por contacto y de esta manera expresarse, dialogar y comulgar, no sólo a través del contacto físico, sino también visual, sonoro, vibracional y emocional.
La música cumple un rol importante, al ser también un elemento de improvisación propone una atmósfera.